psicodioscorides.com Plantas Medicinales Plantas Chamánicas Plantas Afrodisíacas Plantas Carnívoras Plantas Extinguidas
A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z VER TODAS


Artículos, Noticias, Documentos, Actualidad, Contrainformación
Articulos Advertencias Inicio links
 
  Acerca del Ícaro o canto chamánico (Extraído de http://www.psiconautica.org/)

Nov 17 2007

  Categoría:Chamanismo
  Autor: Rosa Giove
  Fuente:http://www.psiconautica.org/
 
Visitas:258
  Document sans titre
Acerca del "Icaro" o canto cham·nico.
Rosa Giove
ExtraÌdo de http://www.psiconautica.org/





En la selva del Per? se denomina "icaro" al canto o melodÌa que utilizan los curanderos durante los trabajos rituales que realizan. Sin traducciÛn literal en idioma castellano, quechua u otra lengua de la zona, su significado en el plano operativo es mucho m·s profundo e importante: el canto sham·nico es el arma curativa, la sabidurÌa y el vehÌculo de la energÌa personal del curandero, el sÌmbolo de su poder.

La acciÛn de "icarar" implica "cargar"í con el poder del sham·n un objeto o pÛcima, confiriÈndole alguna propiedad especÌfica para ser transmitida al receptor, ya sea limpieza, protecciÛn, curaciÛn, daÒo o para influir sobre su voluntad. Esto se hace cantando el icaro directamente sobre el objeto o sustancia transmisor. El objeto ser· luego remitido al interesado y la sustancia ingerida en caso de lÌquidos (pÛcimas) o el humo soplado si se trata de tabaco icarado.

El icaro es parte fundamental del quehacer curanderil de la Amazonia. Resume el conocimiento del sham·n, constituyendo su patrimonio curativo, su arma de trabajo y la herencia que deja al aprendiz. Siendo vehÌculo de su energÌa, su eficiencia depende en gran medida de la preparaciÛn del curandero mediante dietas, ingestiÛn de purgas, rÈgimen de vida e integraciÛn de la sabidurÌa ancestral. Un maestro no transmite a su aprendiz "tÈcnicas" ni instrucciÛn formal sino que le acompaÒa y guÌa para que capte el conocimiento que le est· predestinado. Como parte de esta enseÒanza va cediendo "sus" icaros.

Cada sham·n es dueÒo de sus icaros, como es dueÒo de su experiencia y sabidurÌa, por haberlos recibido a su vez de su maestro o directamente de la naturaleza. Es com?n que los curanderos manifiesten que las cosas que saben, incluidos los icaros, han sido aprendidos en sueÒos, en visiones o que les han sido dados por las plantas. Cuentan que en estos estados de conciencia inducidos por brebajes de "plantas maestras" han captado la melodÌa, sin mediar voluntad ni raciocinio, sintiendo que se impone por sÌ misma y muchas veces en idioma desconocido. En el momento de la curaciÛn, generalmente, surge en igual forma.

Ni las palabras, ni la comprensiÛn del texto del icaro son imprescindibles, pero sÌ la melodÌa y que el curandero sienta, comparta su espÌritu. Si se compenetra con el icaro sabr· cu·ndo, cÛmo y con quiÈn utilizarlo. Los icaros que utilizan los shamanes poseen letra muy simple, aludiendo a determinadas plantas, animales y elementos del paisaje local poseedores de poder o simbolismo. En la actualidad se encuentra en muchos icaros sincretismo cristiano y alusiones bÌblicas. La mayor parte de ellos est· escrita en castellano, quechua y otros dialectos seg?n la procedencia de los maestros m·s antiguos, aunque algunos son sÛlo melodÌas monocordes y muy repetitivas.

øCÛmo actuan los icaros? podrÌamos decir que al igual que los Mandalas en las tradiciones orientales, lo hacen sobre determinados centros energÈticos, mediante vibraciÛn sonora, modulando asÌ la funciÛn org·nica, y que hay un conocimiento subconsciente que guÌa al sham·n a elegir el icaro adecuado a cada circunstancia.

PodrÌamos decir tambiÈn que el icaro es un pretexto para que el sham·n transmita su energÌa. 0 que es el mensaje transmitido en el icaro el que cura. No hay una respuesta precisa, puede ser una o todas las razones a la vez. Cualquier explicaciÛn enmarcarÌa dentro del racionalismo un fenÛmeno que transciende lo racional y por lo tanto serÌa v·lida sÛlo a nivel testimonial y sujeta a experimentaciÛn.

Comprometida en un proceso de exploraciÛn personal que me ha llevado a experimentar en vivo algunas "tÈcnicas" sham·nicas, quiero dejar testimonio del valor del icaro, percibido pese a mi formaciÛn como mÈdico-cirujana.

Trabajar en esta regiÛn del Per? sin tomar en cuenta la riqueza de la Medicina Ancestral es imposible, pues cada caso, cada paciente, trae informaciÛn v·lida. Es, sin embargo, necesario cambiar la visiÛn que nos ha dado nuestra cultura y aprender a ver de otra forma la relaciÛn del hombre con la naturaleza, aceptando que aunque no tengamos una explicaciÛn racional hay una capacidad medicatriz en todas las personas, que en algunas se manifiesta espont·neamente y que puede ser desarrollada o "desbloqueada" trabajando sobre el cuerpo: el curandero utiliza fundamentalmente su cuerpo y su energÌa para curar.

Mi primer contacto con el icaro fue ver cÛmo las "curiosas" o las abuelas soplaban con humo de tabaco o perfume "icarado" sobre los centros energÈticos de los niÒos nerviosos o asustados y tambiÈn a aquÈllos que tenÌan cÛlico de gases, con resultado favorable inmediato. Posteriormente, supe (y experimentÈ) que tambiÈn funciona con los adultos, quienes manifiestan una sensaciÛn de relajaciÛn y disminuciÛn de sintomatologÌa vagal.

He tenido tambiÈn oportunidad de ver cÛmo las madres de dos lactantes con miasis (larva de mosca dentro de la gl·ndula lacrimal y en piel de narina, respectivamente) susurraban una tonada monÛtona semejante al sonido del insecto adulto para hacer que la larva se asome al orificio de entrada. En ambos casos funcionÛ.

En el pueblo de Chazuta conocido por sus shamanes, el curandero Reninger Guerra Flores es famoso por curar mordedura de serpientes venenosas: calma el intenso dolor con icaros.

Durante rituales curativos donde se utiliza brebajes de plantas, los curanderos orientan la curaciÛn, modulan la energÌa individual y colectiva, y cuidan la unidad del grupo. Percibido bajo estado modificado de conciencia, el icaro ayuda a metabolizar las visiones, remueve contenidos subjetivos en diferentes niveles, nos guÌa en el trabajo de autoexploraciÛn y al mismo tiempo es la ligazÛn con el plano real actual. Aunque no hay una secuencia precisa para estos icaros, el sham·n sabe o percibe cu·l es el adecuado. La fuerza del curandero se ve en la eficacia de sus icaros, que son captados a nivel fÌsico por cada miembro del grupo.

Fue durante una sesiÛn de Ayahuasca (ritual curativo en que se ingiere una pÛcima psicoactiva a base de Psychotria viridis, Banisteriopsis caapi y Brugmansia sp.) en que, bajo los efectos del brebaje, empecÈ a comprender el significado interno del icaro. Debo manifestar que pese a tener efecto psicoactivo con sensaciÛn de ampliaciÛn de percepciones y visiones, no se pierde contacto con la realidad y la funciÛn mnÈsica.

El relato de las visiones tiene importancia en cuanto a la secuencia y explicaciÛn de cada icaro que he ido recibido. El contenido y los tÈrminos expresan mi bagaje personal y cultural porque se manifiestan y act?an a travÈs de mÌ, removiendo energÌas y bloqueos personales y formando parte de un proceso evolutivo que me ha involucrado totalmente. No ha sido un proceso lineal, ha tomado tiempo y he debido atravesar ciclos tem·ticos correspondientes al estÌmulo de cada centro energÈtico. No ha habido influencia sÛlo de Ayahuasca, sino tambiÈn de otras plantas depurativas, dietas, ayunos, baÒos de plantas, purgas y exacerbaciÛn de sueÒos.

La primera visiÛn (que se repitiÛ varias veces hasta que me di cuenta que era un icaro) fue ver una pequeÒa mujer-planta verde que, saliendo de la botella que contenÌa la pÛcima, me guiaba en el camino del autodescubrimiento cantando y bailando. La melodÌa que cantaba era la forma de invocar la presencia de la "madre" de la planta: "Madre Ayahuasca". Esta "madre" de las plantas, como lo refieren los curanderos, es equivalente al alma o espÌritu del ser humano.

He demorado mucho en atreverme a cantar estos icaros: no los reconocÌa como mÌos y tampoco sentÌa que los pudiera usar. He experimentado una fuerte lucha entre la negaciÛn de mi racionalidad y la aceptaciÛn de mi yo profundo. A mayor rechazo, mayor imposiciÛn de los icaros mediante repeticiÛn de sueÒos, malestar fÌsico y tensiÛn. Hasta que al final, he aceptado estos icaros que las plantas y la vida me regalan.

Luego de varias sesiones con sensaciÛn de visualizaciÛn y activaciÛn de centros energÈticos, manifestada a nivel fÌsico como hormigueo o calor en diferentes puntos, se repetÌa una y otra vez la visiÛn de figuras geomÈtricas de diferente color en cada punto y que a su vez correspondÌa a una forma natural, a un simbolismo y a un sonido vocal, Pero las vocales no eran cinco como en nuestro alfabeto sino siete con la intrusiÛn de las letras "S" y "M". EntendÌ que a cada centro correspondÌa un icaro-llave que me serÌa dado.

Durante dos aÒos he recibido seis icaros, en espacios de tiempo diferentes, sin premeditar el contenido ni el orden, siempre en forma imprevista, involuntario, a travÈs de visiones, de sueÒos y de semi-sueÒos favorecidos por las dietas y el trabajo ritual con plantas-maestras.

El segundo icaro corresponde al chakra (centro energÈtico en la tradiciÛn hind?) de la base, en relaciÛn con la sexualidad. Es la letra "S" y es una pequeÒa serpiente roja, de fuego, que inicia su ascenso (ødespertar de la Kundalini ? reptando lentamente hacia el abdomen y regiÛn sacra, en forma tridimensional como si el cuerpo fuera transparente. Tiene que ver con la energÌa vital y el poder curativo del cuerpo, la fuerza ascendente de la tierra que va hacia arriba, hacia el sol. Mientras escucho el icaro de la "S" cantado por la pequeÒa mujer-planta con voz sibilina, suave, arrastrando las SSS como enfatizando el reptar de la serpiente, veo a los otros asistentes a la sesiÛn de ayahuasca con un fulgor rojizo en la base y aunque la voz sale de mi interior no la reconozco como mÌa.

En orden ascendente, el segundo chakra, infraumbilical, corresponde a la letra "M" a la que visualizo sÛlida, muy apoyada la en la tierra, concreta, material. Siento que el sonido debe salir del vientre, cuna del instinto, del miedo, de la vida y de la muerte.

El sonido de estas dos letras o chakras activarÌan los dos primeros centros en relaciÛn con los impulsos m·s primarios. Hacia arriba, la columna luminosa que era anaranjada en el segundo chakra se vuelve verdosa y es un ·rbol que se abre con generosidad en el tÛrax. Soy consciente entonces de mi respiraciÛn con una agradable plenitud. Es la letra "A", apertura bucal que nos proyecta y nos permite tomar aire, ampliarnos, distender el ·rbol respiratorio, abrir la conciencia, los recuerdos y el alma.

La energÌa circulante entre estos dos puntos (infra y supra umbilical) forma un arco luminoso que girando en un plano horizontal forma un sol-girasol amarillo que corresponde al plexo solar. Se activa entonces este centro con sus mecanismos de protecciÛn y capacidad de acceder a un conocimiento profundo de uno mismo, con la tristeza y la alegrÌa, con la emociÛn, la curaciÛn y la comunicaciÛn sin palabras de contenidos profundos, tan profundos como el sonido de la letra "U".

Superando este punto, llegamos entonces a la letra "O", lÌnea sin principio ni fin, representaciÛn del ciclo eterno, fundamental, el Ouroboros, punto del corazÛn. Es allÌ donde reside el m·ximo poder curativo que es el Amor, representado como un sol de color violeta, y donde mora la intuiciÛn. Es la letra "O" un cÌrculo portador de todo el simbolismo relativo a esta figura.

La letra "E" corresponde al chakra frontal. Nos darÌa la oportunidad de "Escuchar", no sÛlo de captar con claridad el sonido sino de "Entender" el mensaje que nuestro cuerpo o la naturaleza nos da y de aprovecharlo en su m·xima amplitud.

Finalmente llegamos al chakra superior relacionado con la letra "I" de Infinito, de Inmensidad, de interior., de IluminaciÛn... El icaro correspondiente nos ayudarÌa a estar en condiciones de "ver" el interior de las formas, con m·s intensidad y luz y sobre todo a discernir, a ver la importancia e integrar la imagen al todo, con una visiÛn universal. Ver en otra dimensiÛn, con otros ojos, con m·s trascendencia y vivir plenamente cada instante.

A?n no termino de recibir todos los icaros, no sÈ si recibirÈ la serie completa ni cu·ndo ni quÈ habr· luego. Tampoco sÈ quÈ mecanismos subconscientes pueden haber favorecido esto ni si es cierto que funciona. Me cuesta salir del esquema racional y debo admitir que hay una serie de incÛgnitas interesantes que no tienen explicaciÛn. Existe un conocimiento de la vida escondido muy profundamente dentro de cada uno de nosotros, alejado de nuestra conciencia por el exceso de estÌmulos externos y el mal uso de nuestro cuerpo. Si nos ponemos en condiciones propicias, este conocimiento puede surgir en forma inesperada, alumbrando un camino que hasta entonces no veÌamos.

Introd?ceme en tu cuerpo
desde allÌ yo te hablarÈ.
Introd?ceme en tu mente,
desde allÌ te alumbrarÈ.
Introd?ceme en tu corazÛn,
desde allÌ te darÈ calor..

Oir·s mi voz de serpiente
deslizarse en tu oÌdo.
Ver·s mi luz sin verla a travÈs de los sentidos...
y mi calor te seguir·
m·s all· del frÌo frÌo
Y serÈ parte de ti,
tierra lanzada al infinito...

Mi voz te susurrar·
cosas que crees no saber.
Dentro de ti vas a encontrar
la respuesta a tu ser
Ocho (8), doble cÌrculo fecundo
dos serpientes enroscadas,
te hablan sin decir...
que te dicen sin hablar...
NADA
Soy la energÌa en ti dormida,
despiÈrtame ya.
Quiero ascender, reptar de una vez,
cruzar el cero (0) ya,
cerrar el cÌrculo aquel,
donde la flor duerme en la cruz...

Cuando el azul llegue a tu cara
y la luna a tu cabeza,
a su encuentro yo irÈ,
serpiente roja, desde la base,
a fundirme con el sol...
Y mi voz te guiar· a travÈs del agua
con el color del amor...



   
  Palabras Clave:
  Artículos relacionados:

Got error 'empty (sub)expression' from regexp